La inclusión de los números
árabes entre los siglos V y XV y la aparición de la contabilidad de partida
doble en 1494 proporcionaron las herramientas para la planeación y el control
de la organización, dando origen a la organización. Sin embargo es hasta el
siglo XIX cuando se habla acerca de la administración como una ciencia.
La administración nace con
la necesidad humana de organizarse para
subsistir. Desde tiempos inmemorables el esfuerzo cooperativo es el núcleo de
las organizaciones humanas, la eficiencia con la que cada individuo participe
depende en gran medida de los administradores.
La administración, al igual
que cualquier otra ciencia, representa una de las más grandes operadas en el
desarrollo natural, desde que los antepasados del hombre comenzaron a producir
instrumentos de trabajo hasta la forma de emplearlos se lleva a cabo un
esfuerzo grupal y compañerismo. Más tarde se crearon grupos los cuales estaban
segmentados por la edad, sexo y vínculos sanguíneos, en los cuales cada grupo
se encargaba de una actividad en especial, conformando de esta manera la
“organización primitiva”.
La ausencia de la propiedad
privada, la inexistencia de la división de la sociedad en clases y de la explotación
del hombre por el hombre, excluían la posibilidad de que existiera el Estado.
El hombre, al darse cuenta
de las bondades de unir esfuerzos para lograr objetivos comunes, dio inicio a
las bases del esfuerzo cooperativo que se convirtió en consciente y sistemático,
evolucionando racionalmente conforme a la inteligencia y las consecuentes
necesidades del hombre.
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